miércoles, 4 de julio de 2012

Tomates de Secano

El clima en muchas zonas de nuestro país puede llegar a ser tórrido. Gran parte de la península tiene un verano cálido y muy seco en el que no es raro que se sucedan meses sin una gota de lluvia. En esas condiciones, mi espíritu pesimista me lleva a desconfiar de la capacidad de las plantas para sobrevivir, y el riego me llega a obsesionar. Debo tener desplegado un kilómetro de tuberías de riego por goteo, y la programación de los temporizadores me quita horas de sueño. ¿Cómo regar? ¿Riegos cortos y frecuentes o riegos largos y espaciados? Si no riego temo que mis plantas mueran aprisionadas en una tierra que de junio a octubre es dura como una roca, y si riego temo que me esté pasando y mueran enfermas de algún hongo o asfixia radicular. Por no hablar de la renuncia a cantidad de plantas que supongo con unas necesidades hídricas que sólo incrementarían mi desazón veraniega. Por eso las afirmaciones que dos compañeros de trabajo con los que comparto afición hortícola me han hecho con toda la naturalidad del mundo me han abierto un abanico de nuevas posibilidades: 
  1. J.M.: yo los frutales sólo les riego el primer año, que si no se mal acostumbran. 
  2. V.: mis tomates tienen mucho sabor... claro, que yo no les riego nunca. 
Los de los frutales de mi amigo J.M. solo me parece un acto de valentía. A fin de cuentas está empezando como yo, aunque bien es verdad que aconsejado por gente de campo, así que espero con interés sus resultados en frutales de segundo año. Lo de los tomates de V. me ha dejado de piedra, porque es la afirmación de una persona con unas cuantas cosechas a sus espaldas, en un clima muy similar al mío, y sobre una planta a la que yo siempre he asociado la necesidad de riegos copiosos y frecuentes. Mi sorpresa fue tan grande que corrí a internet a buscar referencias y una explicación a tal proeza. ¿Se trata de una variedad especial de tomate? ¿El terreno tiene alguna característica especial? ¿Se producen en algún microclima especialmente benigno? ¿Requiere algún proceso secreto que obra el milagro? Mi sorpresa ha sido aún mayor, cuando el primer ejemplo lo he encontrado en Hinojosas del Cerro un pueblecito a 26 kilómetros escasos de mi terruño. Creo que las fotos que publica una pariente del agricultor en un foro de Infojardin no engañan. 



Las plantas serán como las de V., plantas conseguidas durante décadas con la semillas de la cosecha anterior, nada de híbridos ni otras gaitas, pero por lo demás, ni rastro de microclima o tierra especialmente fértil. Esto ha despertado en mi cabeza un recuerdo escondido en algún rincón durante décadas. En una enorme parcela cerealista cercana al terreno de mis padres, un año plantaron remolacha. Mientras todos nos preguntábamos de dónde demonios iban a sacar el agua de riego, su dueño se pasó todo el verano entresacando remolacha armado de un azadón. Tengo la imagen grabada del movimiento rítmico de ese hombre entra las hileras verdes de remolacha, un Sísifo con sombrero de paja que llegaba a parecer un espejismo difuminado por la calima de agosto. No fue una gran cosecha, pero la remolacha se consiguió sin una gota de agua para sorpresa de los incrédulos entre los que me contaba.  
El proceso de estos cultivos de secano parece sencillo: arado en profundidad, incorporación de estiércol y arados superficiales para desmenuzar los terrones. En definitiva trabajar la tierra hasta conseguir que esté suelta y mullida en profundidad. A continuación plantar las tomateras a finales de mayo o principios de junio, haciendo un hoyo para cada una de ellas en el que las enterraremos todo lo posible (la tomatera es capaz de emitir raíces en su tallo en contacto con la tierra) y, aquí sí, haremos un riego que elimine bolsas de aire entorno a las raíces y garantice la humedad en sus primeros días. A partir de aquí, toda la labor se limitará a mantener la tierra suelta en superficie y libre de hierbas, eliminando la costra superficial generada por posibles lluvias o pisadas. Y sobre todo, resistir la tentación del riego que podría hacernos perder la batalla al favorecer el crecimiento de malas hierbas y apelmazar la tierra poniendo en comunicación la humedad exterior e interior, que desaparecería en pocos días por evaporación. Parece que la clave está precisamente en mantener una capa de tierra suelta y seca en superficie que ejerce de aislante que evita la evaporación de las zonas más profundas de donde la tomatera obtiene el agua. Supongo que un acolchado también dará buenos resultados y parece que la existencia de rocío también tiene su importancia y que de alguna manera ayuda al ciclo natural de la planta. 
En cualquier caso, espero impaciente los tomates prometidos por V. para probarlos y sobre todo, para obtener semillas y empezar a experimentar el año próximo. 

4 comentarios:

  1. Yo tambien habia oido hablar de los tomates de secano, y mira por donde.. te refieres a Hinojosas del Cerro (Segovia), porque entonces sí que está muy cerca de mi terruño... e igual hasta conozco a "V"!! ;-)
    Muchas gracias por el post y el blog! y ya nos contaras!

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    1. Gracias a ti por leerlo. El huerto de V. nos pilla un poco mas a desmano, por la zona de los pueblos negros de Guadalajar, pero por lo que me ha contado el cultivo de los tomates es como el que hacen en Hinojosas del Cerro. Lastima no haberme enterado antes para probar este año, habra que tener paciencia.

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  2. DE TODA LA VIDA SE HAN SEMBRADO TOMATES DE SECANO EN VALENCIA DEL VENTOSO(SUR DE EXTREMADURA).YO TENGO CEREZOS MELOCOTONEROS PERALES NOGALES CALABACINES... ESTE AÑO PROBE CON PIMIENTOS SOLO FRUCTIFICARON EN EL OCASO DEL VERANO... SeVe.

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    1. Estoy descubriendo que es una práctica habitual en no pocos sitios. Esto sí que es sostenibilidad, y lo demás son gaitas.
      Yo también tengo unos cuantos frutales, y de esta primavera no pasa sin que me lance a por el huerto.

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