sábado, 25 de marzo de 2017

La aventura de comprar vivaces

Hay una palabra en castellano que me gusta hasta como suena: tempero. Según la Rae tempero es la sazón y buena disposición en la que se halla la tierra para las sementeras y labores. Con nuestra meteorología y una tierra arcillosa y pedregosa no hay tempero que valga la mayor parte del año. Pero es justo ahora, en los pocos meses que van desde finales del invierno hasta mediada la primavera, con la subida de las temperaturas y el aumento de las lluvias, cuando  más posibilidades tenemos de encontrar el suelo con un buen tempero. Así que toca correr con las plantaciones. Y eso me lleva a poner a pleno rendimiento mi capacidad de visitas a viveros, las físicas y las virtuales. Porque cuando te metes en los berenjenales que yo me he metido tirar de internet es casi imprescindible. Para que un espacio tenga esta transformación en un plazo de siete meses, hay que buscar mucha planta: 




En los viveros que tengo a mano la oferta de vivaces es escasa y caótica. No es difícil de entender después de hablar un rato con sus dueños. En un lugar de Castilla de cuyo nombre no quiero acordarme, existe un vivero en el que para mi sorpresa me encontré el año pasado unas cuantas variedades de gramíneas (stipas, pennisetum, calamagrostis, etc) a muy buen precio. Me llevé unas pocas pero cuando meses después volví a por más me encontré al dueño convenciendo a un chaval de que sus Stipas tenuissima eran Stipas gigantea. Comprendí que no tenía ni idea (ni yo ni el viverista) de lo que había plantado meses atrás y decidí que de perdidos al río, que me iba a llevar más. Siempre me han gustado los sobres sorpresa, así que me hice mi propio paquete sorpresa de gramíneas. Como soy inasequible al desaliento, cuando estaba pagando le pregunté al propietario si tenía un catálogo con las gramíneas disponibles y les prometo que su respuesta fue la siguiente:

-Sí... algo debo tener, pero no aquí... si es que esto casi no se vende. De todas formas, tú ya te has llevado mierdas de estas para Soria, ¿no?

Tomé aire, conté hasta diez y con la mejor de mis sonrisas le respondí que a Segovia, que me había llevado mierdas de esas a Segovia. Estas cosas hay que encajarlas con deportividad. En el fondo tampoco me extrañó tanto. Ese mismo invierno en otro vivero me encontré un montón de macetas con la etiqueta de siempreviva y los esqueletos de algo que parecían Sedum. La responsable de la oficina y yo tuvimos la siguiente conversación: 

-Perdona, ¿esas macetas de siemprevivas que tenéis allí son Sedum?
-Creo que sí. 
-¿Sabrías decirme qué especie? 
(encogimiento de hombros)
-¿Sabes al menos si son vivaces?
(nuevo encogimiento de hombros, pero no me desanimo y trato de ponérselo más fácil)
-¿Brotarán en primavera?
-Puede que sí y puede que no. 

Eso es filosofía de buen jardinero y lo demás son gaitas. Es que también yo, menudas preguntas hago. En primer lugar hay que ser friki para querer saber la especie que compras. Y segundo, exigirle poderes de adivinación a la pobre viverista ya es demasiado. Razón tenía para mirarme con esa cara de asco la pobre. En fin, que no las compré pero en primavera allí volví y había habido suerte. Los sedum habían brotado y por el tono de las hojas y las flores apostaría que son Sedum Matrona. Cómo había llegado allí una vivaz tan famosa sin que los encargados del vivero se entereran sólo dios lo sabe. Otra cosa que se ha puesto de moda en los viveros que me rodean es tener plantas de un conocido vivero productor mayorista. Son fáciles de reconocer porque las plantas tienen buen tamaño y se presentan primorosamente en una maceta cuadrada, grande y de colores llamativos. Hasta traen una estupenda etiqueta en la que aparece una preciosa foto y el exagerado detalle de "Planta Vivaz". Ahí queda eso. Calentito quedaste. Para poner mayor misterio al asunto la foto tampoco suele ayudar demasiado. Por algún motivo que se me escapa les encanta poner la foto de una Perovskia. Tampoco intenten pedir más detalle en el vivero que las vende. Yo lo he intentado, de hecho he llegado a ponerme especialmente pesado movilizando a media plantilla pero sin éxito. Toda la información que tienen es la que aparece en la etiqueta. Son plantas vivaces y punto.

Viendo catálogos este invierno pienso que esto que compré como "planta vivaz" puede ser un Agastache Kudos Mandarin
Tampoco crean que soy tan negativo con estos viveros, en realidad de mi experiencia con ellos opino que son bastante profesionales y tienen muy buena planta, pero de la que venden siempre. Mucho arbusto, mucho rosal, mucha planta de temporada, pero de vivaces poco. Si lo que tienen es lo que la gente compra o si la gente compra lo que tienen no lo sé, pero la cruda realidad es que esto les pilla fuera de honda y muchas veces cuando encuentro algo interesante son retales de algún pedido grande que han suministrado para una obra. Así que cuando el año pasado, harto de mis semilleros quise tomar el camino fácil y comprar unas cuantas plantas, me lancé a internet. Uno a veces piensa que en el extranjero atan a los perros con longanizas, así que primero dirigí la vista hacia un vivero belga con un catálogo impresionante. Casi tan impresionante como su tabla de costes de envío. En su página web aparecía una tabla con los costes de transporte en función del país destino. Los costes presentaban un gradiente exagerado y creciente que seguía más o menos el siguiente orden: Bélgica, países fronterizos con Bélgica, islas, resto de países de la Unión Europea, algún país fuera de la Unión Europea y España. Hombre, no sé, que cueste más enviar una hierba desde Bélgica a España que de Bélgica a Ucrania se me hace raro. Yo he comprado plantas en viveros alemanes y el precio del transporte ha sido una décima parte de lo que esta gente pedía, así que me pueden llamar mal pensado pero percibí cierta animosidad hacia lo ibérico. Vale que el Duque de Alba la lío parda por aquellos lares, pero coño, de eso ya han pasado cinco siglos, yo creo que es hora de olvidar. En fin, he de reconocer que recientemente he visto que han modificado la tabla de costes y este año están más relacionados con la distancia y son más asequibles, pero me sigo pensando si les perdono. Así que descartada Bélgica y ya de paso Francia, donde a poco que mires se nota que sólo compran plantas los millonarios, decidí redirigir la vista hacia Holanda. Es la tierra de Piet Oudolf, deben ser buena gente. Y hice un pedido de vivaces a un vivero con una oferta de plantas espectacular al que ya había comprado árboles en alguna ocasión. Qué puedo decirles de este pedido... veamos, en primer lugar que me mandaron la planta del tamaño que les dio la gana, pero bah, esto pase. En segundo lugar, que había planta que pagué a precio de maceta de un litro y venían en maceta de un litro, bien, pero claramente eran plantas en alveolo forestal que habían metido en la maceta diez minutos antes de empaquetar el envío. Esto ya me empezó a molestar más. Mi irritación siguió creciendo en cuanto me di cuenta de que había plantas muertas. No dormidas, no, muertas. Pero hombre Miguel, cómo sabes si una vivaz está muerta o dormida en invierno. Pues se sabe, claro que se sabe, sobre todo con las que son perennes de verdad como las Euphorbias characias. Compré tres y tuvieron la gentileza de enviarme una verde y exuberante y dos palos secos, para que pudiera comparar. Ahora ya sé que los palos secos de Euphorbia no brotan en primavera. Las Stipa calamagrostis tampoco se animaron a revivir, y eso que las tuve en una especie de UCI de plantas. Me faltó hacerles el boca a boca y cantarles por las mañanas. Pero en fin, todo eso se lo perdono, quizás ni haya mala fe, pero el cuarto error del pedido, ese error, ese fallo, esa cagada fue una puñalada cruel que no les puedo perdonar. Verán, en la raíz primera de ese pedido estaba conseguir plantas de Sorghastrum nutans que por algún motivo soy incapaz de conseguir desde semilla. Germinan  rápido, se estancan y unos meses después se me secan. Así que el núcleo del pedido eran 12 plantas de la hierba de los indios. Y unas hierbas con su etiqueta de Sorghastrum nutans llegaron, y para mi jolgorio esas sí que venían verdes y sanotas. A lo largo del verano empecé a pensar que me habían tocado unas Sorghastrum nutans algo retaco, pero en fin, no pierde uno nunca la esperanza. Hasta que las dichosas plantas decidieron florecer y se demostraron Eragrostis spectabilis. Por amor de dios, que extraño tipo de crueldad rige las acciones de estos holandeses. Podían haberme metido cualquier otra hierba, Panicum, Calamagrostis, Muhlenbergias... qué se sé yo. Pero no, me fueron a meter la única hierba que creo que no me gusta. Así que tanto darle vuelta a la proporción, el balance, el ritmo, el color, la estructura y otras gaitas para que un capullo holandés (o un becario español, tampoco hagamos nacionalismo de esto que luego vaya usted a saber) escoja las macetas equivocadas.

La mancha verde de hierbas de la izquierda debía ser un macizo columnar de Sorghastrum. 

La mancha verde de hierbas de la izquierda debía ser un macizo columnar de Sorghastrum.

Al final terminarán por gustarme las Eragrostis. Aquí son la mancha rosada de la izquierda
Seamos positivos, tampoco pasa nada. No queremos naturalismo, pues toma naturalismo. A fin de cuentas si las semillas de estas hierbas llegan a salir traídas por un pájaro yo habría estado encantando, así que por qué no voy a estarlo porque hayan llegado por la cuenta y riesgo de un zoquete holandés. Digo yo que el besugo que eligió las plantas equivocadas también tiene derecho a ser considerado animalillo de dios. Si en el fondo todo esto me pasa por idiota, porque conozco un paisajista a quien considero mi amigo (para mí un amigo es quién yo decido que lo sea y se deja) que en más de una ocasión me ha ofrecido que meta mis pedidos en alguno de los suyos. Pero no me gusta molestar, qué quieren (idiota, ya les digo). Otro paisajista me ha recomendado un vivero madrileño a quien puedes solicitarle plantas y te hacen un presupuesto para las plantas puestas en su tienda, lo que tampoco parece mala opción, la verdad. Pero la descarté por impaciente (idiota, idiota). Y luego están los viveros españoles a los que descarté por ser sus plantas algo más caras que las de estos viveros extranjeros (idiota al cubo). Si a los precios por planta sumas los precios del transporte, la diferencia se reduce al mínimo, si es que la hay. Con la ventaja añadida de que las plantas llegarán menos machacadas por ser el transporte mucho más cercano. Eso si quieres transporte, que siempre puedes acercarte tú a por las plantas y aprovechar la ocasión para hacer algo de turismo rural. Porque en España también hay valientes que emprenden negocios bien interesantes. Y si de las malas experiencias no voy a dar nombres (se dice el pecado pero no el pecador) de las buenas sí porque me apetece. Ahí van dos viveros del norte de España que me parecen la bomba cada uno en lo suyo: 

  • Viveros Sustrai: en Echarri, Navarra, muy cerquita de Pamplona Fulgen Sútil se dedica a la producción y venta de vivaces. Su catálogo es casi un milagro en este país. Más de doscientas especies y variedades de vivaces, gramíneas y arbustos. 
  • Viveros Lurberry: este vivero no va de vivaces, pero me apetece hablar de él por su singularidad. En las laderas de Zarautz, rodeado de viñedos de txacoli y con unas estupendas vistas al cantábrico Rubén Sabalza tiene su vivero de  árboles y arbustos de bayas y frutos comestibles. Su catálogo es tan variado como sabroso. Vende por internet, pero si pueden pásense por allí porque Rubén te atiende a las mil maravillas y además de salir con unas cuantas plantas seguro que vas a aprender algo.
Si quieren ver a los dos juntos, pueden aprovechar la feria de plantas del Jardín Botánico de Iturrarán, donde estarán ellos dos y otros cuarenta y tantos viveros a cuál más interesante. Un sitio dónde pasarlo bien. Si te gustan las plantas, claro, pero al que no le gusten no sé qué va a hacer leyendo esto. En fin, que el evento es a la vuelta de la esquina, el último fin de semana de Abril, así que si tienen la oportunidad no se despisten. 

martes, 14 de febrero de 2017

Un año de Jardín

Estos meses nos son agradecidos para practicar la jardinería. Al menos en nuestro clima. Un frío del demonio y un suelo congelado unos días y embarrado otros animan a recogerse en casa. Pero hay otras maneras más reposadas de practicar la jardinería. Estos son buenos meses para leer libros, subrayar obsesiones en catálogos de plantas y hacer listas, muchas listas. Listas de plantas cultivadas, de plantas por cultivar, de semillas a conseguir, de cosas por arreglar, de errores a evitar. Me gustan tanto las listas que hago listas de listas. La inevitable lista de cosas por hacer tiende de manera agobiante hacia el infinito, pero para enfrentarte a lo inabordable hay un truco: echar la vista atrás hacia lo abordado. A mí repasar lo ya hecho por un lado me anima y por otro me ayuda a poner algo de cordura en las expectativas de lo que está por venir. Ese vistazo a lo que fue el 2016 se puede resumir como sigue. 

Invierno del 2016

Aromas toscanos.

Lo que hacemos en un jardín nunca se queda al margen nuestras inspiraciones más inmediatas, y pasar unas estupendas vacaciones en la Toscana tenía que dejar un poso. Así que arrancamos el invierno plantando una hilera de cipreses a ambos lados del camino de entrada. También plantamos una cuadrícula de 9 olivos con la que buscamos aportar algo de estructura e intencionalidad a una zona que cultivaremos como una pradera silvestre. A decir verdad lo de los olivos no se lo debemos tanto a la Toscana cono a Girona. Paseando por un camino que nace en la cala de Aiguablava nos topamos con un pequeño olivar abandonado en el que una densa pradera de gramíneas crecía entre olivos centenarios. Los paisajes más espectaculares siempre aparecen en los rincones más insospechados. Y ni una foto tengo. Es lo que tiene salir a pasear en chanclas y bañador.
En nuestra Toscana particular el frío pega a base de bien

Setos

Cuando nos compramos la parcela una de las cosas que más nos gustó es que fuera un pedazo de bosque perdido en medio de otros muchos pedazos de bosque. Un par de años después tuvimos que rendirnos a la evidencia de que necesitábamos una valla si queríamos plantar algo que durase más de dos meses antes de ser devorado. Vaya por delante que le agradecemos mucho a nuestra valla que nos proteja (relativamente) de los desmanes de corzos y jabalíes, pero es horrorosa. Su brillo galvanizado es una patada en el estómago. Por suerte en gran parte de la parcela la valla está escondida detrás de una espesa capa de robles rebollos (Quercus pyrenaica) pero en la zona del camino de entrada y al fondo de la parcela hay zonas dónde es muy visible. Hace años probamos a plantar un seto de tejos pero la cosa no ha funcionado. Los tejos están ahí, pero lo más optimista que podemos decir es que tenemos un seto bonsai. Hay que probar otras cosas, así que para cubrir un trozo de casi cuarenta metros de valla visibles desde la casa y el camino de entrada hemos optado por probar con especies más adaptadas a nuestro entorno. También hemos apostado por una configuración más silvestre que nos ayude a tener la sensación de que hay una transición fluida entre nuestro jardín y el monte que lo rodea. Así que en ese trozo de valla el pasado invierno plantamos una doble hilera a tresbolillo de endrinos (Prunus espinosa), majuelos (Crataegus Monogyna), avellanos (Corylus avellana), manzanos (Malus sylvestris) y almendros (Prunus dulcis). A estas alturas ya hemos visto que ha sido una cierto dar mayor peso a los endrinos y los majuelos que crecen silvestres por la zona, porque pese a los estragos iniciales de los conejos y a la fuerte sequía no se ha perdido ni uno. Algo que no podemos decir de los avellanos. Para cubrir las bajas en otoño plantamos algún guillomo (Amelanchier lamarckii), bonetero (Euonymus europaeus), cornicabra (Pistacea terebinthus) y árbol de las pelucas (Cotynus coggygria). Veremos en los próximos años si en la variedad de un seto silvestre tenemos más suerte que con la formalidad de un seto de tejos. 
A falta de buenos setos, las plantaciones de vivaces ocultan la valla en algunas zonas

Primavera del 2016

Ya lo decía Estragón

Estragón definió a nuestra meseta como un país frío, áspero y pobre. Una alegría de hombre este griego, pero no le faltaba razón. Aquí si quieres cultivar algo tienes que mirar mucho al cielo. En palabras de Miguel Delibes si el cielo de Castilla es alto será porque lo habrán levantado los campesinos de tanto mirarlo. Hay que echarle mucha imaginación para cultivar algo en esta tierra. Durante milenios la imaginación nos dio para cereal y vid. Y en esta tierra de pan y vino algunos nos proponemos plantar flores. Para ello uno puede dejar de mirar un rato al cielo y empezar a mirar el contador del agua, pero después de unos años creo que la dictadura del contador del agua es todavía peor que los caprichos de nuestros meteoros. Así que me he propuesto no colocar ni un metro más de tubería de riego por goteo. No me queda otra que centrarme en el uso de especies resistentes a la sequía y experimentar con otras formas de cultivo. Durante la primavera pasada me lanzo en serio a experimentar con dos nuevas vías de cultivar vivaces y gramíneas:

Sembrando hierbas malas

A la entrada de la parcela dispongo de una zona salpicada de encinas que discurre entre mis plantaciones de vivaces y la cuadrícula de olivos que plantamos durante el invierno. Lo natural en esta zona es continuar con las plantaciones de vivaces, pero hacerlo de una manera clásica (plantar pequeñas plantas en maceta) me exigiría una importante inversión en plantas y la instalación de un sistema de riego que garantizase la supervivencia de la plantación durante los primeros años. Defiendo la teoría de que no hay planta más sostenible que la que ha nacido y enraizado desde una semilla en el propio terreno. Así que en este caso me dejo llevar por la inspiración del jardín de Tom Stuart-Smith y Nigel Dunnett en Valladolid, una maravilla de pradera conseguida principalmente mediante la siembra de una mezcla de semillas  en condiciones tan duras como las mías. En mi caso opto por una mezcla de vivaces, anuales, gramíneas y plantas de abono verde. Las vivaces son el objetivo final. Las otras tres categorías están ahí para dar algo de vistosidad al asunto en el primer año y para crear cobertura a las vivaces que en este primer año pueden pasarlo muy mal en semejante terreno. En esta otra entrada di detalles sobre la mezcla de semillas que empleé: Sembrando Hierbas Malas. Sobre esta mezcla algunos conocidos me previenen del uso de gramíneas demasiado invasivas, pero ha habido suerte y en este caso el libre albedrío de la naturaleza me favorece: no me pregunten por qué pero a finales de la primavera no hay ni rastro de las gramíneas. En este primer años destacan las anuales, especialmente los acianos (Centaurea cyanus) que nos sorprenden con una floración que se extiende a lo largo de tres meses. Curiosamente es entre los olivos donde ha germinado una mayor concentración de vivaces, aunque durante este primer año su desarrollo es mínimo. Habrá que esperar al año que viene para comprobar el éxito o fracaso relativo de la siembra.
A pfinales de la primavera anuales como la mostaza y las amapolas son lo único visible

Las centaureas vienen a suceder a las amapolas y la mostaza

Esta masa de Centaureas cyanus se mantuvo durante tres meses

A lo Olivier Filippi

La otra zona de expansión natural de mis plantaciones de vivaces es en un área ya removida que no pude llegar a plantar el año pasado por falta de tiempo. Para esta zona de nuevo opto por una plantación sin riego. Voy a intentar seguir el proceso que indica Olivier Filippi en su libro el Jardín Sin Riego: plantar especies especialmente adaptadas a la sequía en un terreno cavado en profundidad y con un alcorque lo suficientemente grande como para poder hacer riegos profundos y espaciados durante los dos o tres primeros años. En la parte trasera de la casa hay un terraplén prácticamente vertical de unos cuatro metros de altura. Allí, en la primavera del 2014 planté una matriz de romeros (Rosmarinus officinalis), salvias (Salvia officinalis)  y bocha (Dorycnium pentaphyllum). 2 años después no podemos decir que aquello sea una maravilla, pero sí que todas las plantas han sobrevivo y crecido y que intermezcladas con las gramíneas y cardos silvestres que han nacido de manera espontánea dan algunos momentos primaverales interesantes. Pero lo más importante de esta plantación es que ha medrado en ausencia total de riego (la pendiente no lo permite) lo que me da la seguridad de que la filosofía de Olivier Filippi que es más permisiva que este experimento porque incide en regar bien los primeros años, es válida para mi parcela. Así, para esta nueva zona realizo una plantación de Berberis ottawensis, Berberis thunbergii, Cistus albidus, Cistus ladanifer, Cistus laurifolius, Cistus pulverulentus Sunset, Cistus purpureus, Cistus salvifolia, Cytisus multiflorus, Cytisus scoparius, Euphorbia characias Wulfemii, Festuca glauca, Genista florida, Genista lydia, Helichrysum stoechasHelictotrichon sempervirens,  Retama sphaerocarpa, Rosmarinus officinalis, Santolina chamaeciparissusSchizachyrium scoparium 'Prairie Blues',  Senecio cineraria, Spartium junceum Teucrium fruticams. Las tierras que nos rodean son montes de escobas, jaras, santolinas y tomillos, así que tenemos esperanza en el éxito de esta plantación
Plantación de especies adaptadas a la sequía en terraplén sin riego

Diseñando al fin

Y en fin, como decía Groucho Marx estos son mis principios y si no le gustan tengo otros. Así que haciendo gala de mi coherencia habitual al final de la primavera instalo un nuevo tramo de tubería de goteo y hago una nueva plantación de vivaces con plantas en maceta. Las plantaciones que he hecho hasta ahora se podrían decir que han acogido las plantas que han ido cayendo en mis manos: plantas obtenidas desde semilla, lo poco que he encontrado en viveros cercanos y un paquete de plantas que me regaló un buen paisajista. Así que mis jardines son un poco como esas ensaladas que haces cuando andas escaso de compra y te toca rebuscar en las estanterías del frigo para prepararte algo de cena. Pero para esta plantación me doy el gusto de tirar de receta y diseñar la variedad, concentración y ubicación de las especies. La mayoría de los ingredientes los compro en un vivero holandés del que hasta ahora tenía muy buena opinión (no me hagan hablar, que esto da para toda una entrada). Pero al fin la cosa sale bien y mi nueva plantación contiene: Allium sphaerocephalon, Baptisia australis, Cortaderia selloana, Eragrostis spectabilisFestuca glauca, Helianthus tuberosus, Koeleria glauca, Leucanthemum x maximum AlaskaMiscanthus sinensis MalepartusOriganum laevigatum herrenhausen,  Phlomis russeliana, Sedum  telephium 'Herbstfreude', Stachys byzantina, Stipa tenuissima.  

Al comienzo de la primavera el quitar hierbas malas es todo

Arranque primaveral de los macizos de vivaces

A mediados de primavera la plantación del año pasado luce espectacular

Preparándose para la llegada del verano

Verano del 2016  

Sequía, sequía y más sequía

Los calores de julio se juntan con una larga lista de problemas en el sistema de suministro de agua que me hacen hiperventilar. Al final no queda otra que tirar de filosofía y ver el lado bueno de las cosas. ¿Qué mejor forma de comprobar la resiliencia de mis plantaciones frente a la sequía? Entre averías y otros problemas que no vienen al caso algunas de mis plantaciones se pasan unas cuantas semanas de julio y agosto sin recibir una gota de agua. El experimento me podría haber salido caro, pero para mi sorpresa y felicidad resisten sin que haya bajas apreciables. Mi plantación más antigua (en la que menos he mimado la selección de especies) recibe los primeros riegos casi agónica, pero el resto han resistido sin mostrar síntomas importantes de estrés hídrico. La plantación a lo Olivier Filippi también la podemos calificar de éxito al menos en lo relativo a su capacidad de aguantar la falta de agua. Este es su primer año y las plantas, en su mayoría de una savia en alvéolo forestal, es imposible que hayan enraizado. Además me temo que no he seguido demasiado bien las indicaciones del autor francés o que mi pendiente es incompatible con el modelo, porque mis alcorques no retienen apenas el agua y no hay forma de regar en condiciones. Pero aún así, con cuatro riegos con una manguera en todo el verano, las plantas resisten nuestros tres meses de infierno.
Aspecto de las plantaciones a mediados de verano

Aspecto de las plantaciones en julio tras dos semanas sin riego

Aspecto de las plantaciones en agosto tras casi tres semanas sin riego

Aspecto de las plantaciones en septiembre
Nueva plantación a finales del verano

El muro olímpico

Hablando con paisajistas sobre su trabajo es fácil oírles hablar sobre una fase inicial de creación de la estructura del jardín (muros, caminos, borduras y obras en general) que viene seguida de una segunda fase de plantaciones. Es lógico. O no si eres un aficionado sin demasiado tiempo y dinero y loco por plantar cosas. Esos somos nosotros. Y claro, ahora tenemos un jardín que no parece un jardín, porque le falta eso, estructura. Ay, lo mucho que puede cambiar una plantación de vivaces con una simple bordura. Así que ahora estamos dándole vueltas a la mejor forma de abordar una larga lista (una lista, claro) de caminos, setos, borduras y muros de contención. Por empezar por algún sitio este verano nos centramos en un nuevo muro que acote una zona en la que queremos tener una mesa de exterior en la que celebrar comidas y cenas (¿para qué quieres un jardín si no es para celebrar una barbacoa en condiciones?) Durante mucho tiempo le hemos dados infinidad de vueltas a cómo abordar ese dichoso muro hasta que un día echando un vistazo a unas fotos de los jardines de Waltham Place lo vimos con claridad: un muro de ladrillos castellanos de toda la vida. Queríamos ladrillos de color rojizo con un tono que no desentonase con la arcilla de la zona. Y que el muro quedase con sus imperfecciones, aspecto envejecido, no muy bien rematado... estaba claro que lo teníamos que hacer nosotros. Y lo hemos bordado. Todo son imperfecciones en ese muro. Parece que lleva ahí toda la vida. Lo de llamarlo olímpico no es porque sea colosal o soberbio, responde a un motivo mucho más prosaico: lo construimos con el sonido de fondo de los atletas en las olimpiadas de Río. Entre carretilla y carretilla de cemento una cervecita y a ver como otros sudaban, que ya lo decía mi sargento en la mili cada vez que paraba a tomarse uno de sus cincuenta descansos diarios: en todos los trabajos se fuma.

Nuestro muro en plena construcción

A finales del verano compramos algunas macetas para vestir los muros de contención que ya teníamos

Otoño del 2016

Haciendo de oveja 

Durante todo el verano y el otoño me he preocupado de aprovechar un recurso que hasta ahora había desperdiciado: la recolección de semillas de mis vivaces y de las de otros. En el otoño llega el momento de usarlas en la zona de pradera. Nunca he realizado una siembra otoñal y ahora recuerdo por qué. Un año más la asfixiante sequía del verano se adentra en el otoño amenazando solaparse con el frío del invierno. Además hay otra complicación. Hay que decidir cómo actuar porque echar las semillas en esa losa de arcilla me parece tirarlas en todas las acepciones de la palabra. Y volver a arar el terreno no me gusta por el esfuerzo que implica y porque supondría eliminar las pocas vivaces que he conseguido con la siembra primaveral. Al final la solución me la da Dan Pearson en la entrada Making Meadows de su blog Dig Delve: "El uso invernal de los campos por parte del ganado empuja la semilla hacia el suelo y se convierte en la mejor forma de establecer las semillas, así que dejamos a las ovejas en los campos para que pisoteen el suelo y traigan algo de barro a la superficie. Esto se puede simular escarificando la pradera y pasando un rodillo después de la siembra, pero las ovejas hacen un mejor trabajo y mantienen la hierba corta durante el invierno". No tengo ovejas a mano así que opto por la opción de escarificar y hago una pasada superficial de la motoazada por la zona a sembrar. Suficiente para romper la costra superficial pero sin llegar a arrasar todas las plantas ya germinadas. Por cierto que Dan Pearson incide mucho en otras dos claves en su entrada: el uso de Rhinanthus minor, una especie parásita que reduce el vigor de las gramíneas y da una opción a las flores, y lo que él llama over-sow, que yo traduzco por "echar semillas con cojones". Lo del Rinanthus minor no lo necesito, mis hierbas ya son parasitadas por la arcilla y este clima de mierda. Lo del over-sow me apetece más, más vale que sobre que no que falte. Así que en primavera echaremos más semillas. Mientras en otoño he distribuido en la zona "ovejeada" por mi unos 500 gramos de la siguiente mezcla de semillas:  Achillea filipendulina, Agrostemma githago, Anchusa azurea, Anthemis arvensis, Anthemis tinctoria, Centaurea cyanus, Chrysantemum segetum, Daucus carota Queen Anne's Lace, Echinacea pallidaEryngium yuccifolium, Gaillardia aristata, Leucanthemum superbum, Papaver rhoeas, Ratibida columnifera, Salvia nemorosa, Salvia sclarea Turkestanica,  Salvia verbenaca, Thapsia villosa.

La de horas de trabajo que hay detrás de este puñado de semillas
Nueva plantación en otoño

Plantación arrancando el otoño
Esta plantación tiene su momento cumbre en otoño

Y en fin, ya estamos de nuevo metidos en el invierno, aprovechando para plantar algún árbol a raíz desnuda, repartir compost en el huerto y segar las plantaciones de vivaces antes de que se nos eche encima la primavera. Y sobre todo disfrutamos de la falta de preocupaciones en un jardín dormido, que para el 2017 el cielo dirá. 

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