martes, 18 de julio de 2017

15/07/2017


Me he dado cuenta de que mis ramos son como mis jardines: caóticos, desorganizados y carentes de toda estructura. Pero tienen una enorme virtud: a mí me encantan. Y como el diseñador, jardinero jefe, aprendiz de jardinero, jardinero a secas y principal cliente de mis jardines se llevan todos bastante bien (alguna ventaja tenía que tener ser Juan Palomo), pues todos tan contentos. Por ponerles alguna pega he de reconocer que el otro cliente principal, mi mujer, no sé si lo tiene tan claro. Empiezo a pensar que, cuando me repite insistentemente que nuestros jardines necesitan más orden y estructura, es que igual está pensando que necesitan más orden y estructura. Habrá que darle una vuelta al asunto. Yo por si acaso este ramo lo he ido colocando por aquí y por allá dentro del orden y estructura que ella le ha dado a la casa, y creo que no queda nada mal. Ya saben, las plantas que suavizan el hardscape. 


Si hay algo que me llena de satisfacción es leer a algún experimentando e inteligente escritor diciendo algo que yo he pensando antes. A ver, entiéndanme, no estoy diciendo que yo lo haya pensando antes que el experto e inteligente escritor, sino que lo he pensando antes de haberlo leído. Pues con este ramo me vienen dos ejemplos a la cabeza. Cuando empecé a observar los jardines naturalistas una de las primeras ideas que se me ocurrieron fue que no había nada más naturalista que dejar que las plantas se sembrasen y expandieran solas por el jardín. Ni más cómodo para mis pocas ganas de trabajar. En fin, podrían decirme como en la Cantata del Adelantado Don Rodrigo Díaz de Carreras, cuando el emocionado Don Rodrigo clama que acertó a fundar Caracas y el narrador le responde con bastante sarcasmo que tanto acertó a fundarla que la fundó en pleno centro de Caracas, que ya estaba fundada pero él no la vio. Pues eso me pasó a mí. Será por referencias sobre la capacidad de las plantas para resembrarse y expandirse por sus propios medios en los jardines. Hasta un libro entero, Cultivating Chaos, hay sobre el tema. Pero entonces yo no lo había leído, qué quieren. Pues bien, todas las plantas que aparecen en este ramo se da la casualidad de que bien podrían ser incluidas como ejemplos en Cultivating Chaos (quizás lo estén, no lo recuerdo ahora, antes no lo había leído y ahora lo he olvidado, qué cosas), porque todas ellas se resiembran a base de bien aunque con sus peculiaridades. 

Dipsacus fullonum, A. millefolium, A. filipendulina, Verbena bonariensis, Allium sphaerocephalon, Pennisetum villosum
Les decía que eran dos la ideas de estas tan disruptivas que suelo tener las que me habían venido a la cabeza con este ramo. La segunda la recuerdo perfectamente como un momento de iluminación que tuve paseando a orillas del Riaza. De esto hará la friolera de diez años, cuando aún no habíamos arrancado el jardín y fijándome en las altísimas flores de una especie de cardo del que desconocía hasta el nombre, pensé lo interesante que sería emplear plantas tan bonitas y silvestres como esa en nuestro jardín. Al cardo en cuestión en algunos sitios lo llaman Cardencha y no tardé demasiado en descubrir que es la Dipsacus fullonum, una bianual que por supuesto ya había sido usada hace décadas con entusiasmo por jardineros como Beth Chatto o Christopher Lloyd. Su estructura floral me sigue pareciendo espectacular y aunque es muy abundante en cunetas y prados con cierta humedad en los pueblos de la zona, a mí me ha costado lo suyo conseguirla. Y cuando la he conseguido no ha nacido dónde yo la había sembrado, sino donde le ha dado la gana. Me parece bien, quién soy yo para imponerme. 

Dipsacus fullonum
Otra flor que busqué para mi jardín después de verla florecer en lugares paupérrimos, es la Achillea filipendulina. Es una planta muy interesante porque su flor de cima aplanada, como la de las umbelíferas, hace un contrapeso estupendo con las gramíneas y otras flores de porte más esférico. Además la flor dura muchas semanas y deja un esqueleto que aporta estructura hasta bien entrado el invierno. Su abundancia en cunetas y eriales me hace pensar que es una de esas plantas que deben ser capaces de expandirse por su cuenta en el jardín aunque en el mío se han comportado de una manera bien recatada. Igual están esperando a que me confíe. 

Flores amarillas de Achillea filipendulina

Flor de Achillea filipendulina
La tercera especie que aparece en el ramo es estrictamente hablando una mala hierba, porque nadie la ha plantado. Diría que es Achillea millefolium, una especie de achillea a la que no había hecho mucho caso hasta ahora porque en las zonas de mi parcela dónde crece de manera espontánea no sube más de quince centímetros del suelo. Pero cuando ha logrado llegar a las plantaciones del jardín, con la ayuda de los riegos y el suelo mejorado, su porte es mucho mayor y es una excelente planta de relleno. Estoy tratando de favorecer su expansión al tiempo que introduzco alguna de las variedades de color.

Flores de Achillea millefolium
 Los Pennisetum están entre mis gramíneas favoritas. Hay pocas plantas tan capaces de capturar la luz como las inflorescencias de estas hierbas que llegan a parecer metales incandescentes cuando reciben la luz en un ángulo adecuado. Hay muchas especies de Pennisetum interesantes, pero exceptuando unas pocas como Pennisetum alopecuroides, la mayoría tienen el inconveniente de no soportar el frío que deben cascarse a los 1.100 metros de altitud de nuestra parcela. Una de las que se encuentra en su zona límite es Pennisetum villosum y la planté sólo porque me las encontré en un vivero y tuve uno de esos momentos y por qué no. Para mi sorpresa han resistido el frío, aunque este año empiezo a pensar que se están comportando como anuales que se resiembran generosamente aunque sin salirse de su zona de plantación inicial. Sea como sea florecen mucho antes que Pennisetum alopecuroides y si un año desaparecen las echaremos de menos. 

Pennisetum villosum

Pennisetum villosum
La quinta planta presente en el ramo es la archiempleada Verbena bonariensis. Es espectacular  por la altura que alcanza y la duración de su floración que se extiende durante todo el verano, pero algunos paisajistas han dejado de usarla por lo mal que envejece. En mi jardín cada año las plantas han tenido una altura menor y el cuarto año han terminado por desaparecer. Pero a partir de sus semillas han aparecido otras muchas nuevas plantas que en su primer año vuelven a mostrar un porte espectacular. Eso sí, sólo germinar en sitios especialmente favorables con buen aporte de agua. En mi jardín lo hacen sobre todo en el huerto, supongo que llegadas allí en el compost que consigo principalmente de los desechos de las podas de los jardines de vivaces. 



La última planta es mi ajo favorito, el Allium sphaerocephalon. Es otra planta que es nativa en nuestra zona y aparece por aquí y por allá dentro de la parcela. De nuevo si le das buena tierra y algún riego su altura es mucho mayor. A veces tan mayor que puede llegar a tumbarse como me ha sucedido este año en una nueva plantación. En mi jardín comparte aunque reducida la problemática de otros allium. En lugar de naturalizarse tiende a desaparecer, supongo que como efecto de crecer en un terreno muy arcilloso. No me importa, un paquete de estos bulbos es regalado y se plantan en un momento. 

Allium sphaerocephalon

Allium sphaerocephalum, Achillea millefolium, Verbena bonariensis




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